Durante mucho tiempo, el deporte estuvo asociado a una idea muy instalada sobre que tener fuerza, resistencia y recuperación, había que consumir carne, huevos o lácteos. Sin embargo, cada vez más atletas de alto rendimiento muestran que una alimentación vegana o basada en plantas también puede formar parte de una carrera deportiva exigente.

Uno de los casos más conocidos es el de Lewis Hamilton, siete veces campeón mundial de Fórmula 1. El piloto británico adoptó una alimentación vegana en 2017 y desde entonces ha hablado públicamente de su relación con la salud, el rendimiento, el ambiente y el respeto por los animales.

En el tenis, Venus Williams incorporó una alimentación basada en plantas luego de ser diagnosticada con síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune que afectó su carrera. Su caso ayudó a visibilizar que la alimentación también puede ser una herramienta importante para cuidar la salud, la recuperación y la continuidad deportiva.

En el fútbol, Héctor Bellerín es uno de los ejemplos más claros. El jugador español adoptó una dieta vegana y ha explicado que notó mejoras en la recuperación después de los partidos, además de vincular su decisión con motivos éticos y ambientales. Chris Smalling también ha hablado públicamente de su transición a una alimentación vegana y de los beneficios que encontró en el proceso.

Los deportes de resistencia también tienen referentes fuertes. Scott Jurek, ultramaratonista estadounidense, construyó buena parte de su carrera con una dieta vegana y ganó algunas de las pruebas de ultradistancia más exigentes del mundo. Fiona Oakes, maratonista británica y activista por los animales, es otro caso emblemático ya que es vegana desde joven y ha competido en carreras extremas utilizando el deporte como forma de visibilizar su compromiso ético.

En disciplinas asociadas directamente a la fuerza, también hay ejemplos. Kendrick Farris, levantador de pesas olímpico estadounidense, es citado con frecuencia como muestra de que una alimentación vegetal bien planificada puede sostener potencia, masa muscular y rendimiento competitivo.

En Uruguay, uno de los casos más representativos es Marcelo Dentone, fisicoculturista vegano uruguayo. Su ejemplo es especialmente potente porque aparece en una disciplina donde el prejuicio suele ser más fuerte ya que el culturismo eha sido históricamente asociado al consumo elevado de carne, huevos y lácteos.

Dentone, entrenador personal, nutricionista deportivo, atleta federado desde 2004 y vegano desde 2015, demuestra desde una experiencia local que fuerza, desarrollo muscular y alimentación 100% vegetal pueden convivir cuando existe planificación y disciplina.

El veganismo en el deporte no es una rareza ni una contradicción. Es parte de un cambio más amplio en la forma de entender el rendimiento, la salud y la relación entre nuestras decisiones cotidianas y los animales, capaces de sentir, sufrir y experimentar la vida igual que los humanos.