¿Puede un cambio en la alimentación dejar huellas medibles en nuestro ADN en apenas un mes? Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California San Diego y la Universidad de Freiburg, en Alemania, encontró que adoptar una alimentación vegana durante cuatro semanas produjo modificaciones en determinados patrones epigenéticos del organismo.

La investigación, publicada en agosto de 2026 en la revista científica MedComm, analizó a 48 adultos sanos que hasta ese momento seguían una alimentación omnívora. Después de una semana inicial con una dieta estandarizada, los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: 24 siguieron una dieta completamente vegana y otros 24 una dieta rica en carne durante un mes.

Un aspecto particular del estudio fue que ambas dietas fueron diseñadas para aportar aproximadamente la misma cantidad de calorías, con el objetivo de reducir la influencia que una eventual pérdida de peso pudiera tener sobre los resultados.

Antes y después de la intervención, los investigadores analizaron muestras de sangre buscando modificaciones en la metilación del ADN, un mecanismo epigenético capaz de regular la actividad de los genes sin modificar su secuencia genética.

Al finalizar el mes encontraron diferencias entre ambos grupos en genes y vías biológicas relacionadas con el sistema inmunológico, el metabolismo celular y procesos vinculados al envejecimiento.

El grupo que siguió la alimentación vegana también presentó un patrón en las células inmunitarias compatible con una menor actividad inflamatoria observándose menos neutrófilos y una mayor proporción de células T CD4+.

Uno de los aspectos más llamativos fue el análisis mediante los llamados relojes epigenéticos, herramientas que utilizan patrones de metilación del ADN para estimar diferentes aspectos del envejecimiento. Dos de los sistemas utilizados, conocidos como PhenoAge y GrimAge, mostraron cambios en el grupo vegano compatibles con una desaceleración de indicadores relacionados con la edad biológica y la salud.

En PhenoAge, por ejemplo, la estimación promedio del grupo vegano disminuyó aproximadamente 1,7 años después de las cuatro semanas.

El análisis también encontró modificaciones en vías de regulación genética relacionadas con mTOR y Hippo, mecanismos involucrados en el crecimiento y la proliferación celular.

Los investigadores observaron una mayor inhibición epigenética de algunos genes relacionados con estas vías en quienes siguieron la dieta vegana, un resultado que consideran interesante para futuras investigaciones sobre envejecimiento y enfermedades crónicas.

El trabajo muestra que el epigenoma humano puede responder de manera medible a un cambio de alimentación en tan solo cuatro semanas, y algunos de esos cambios observados en la dieta vegana estuvieron relacionados con mecanismos asociados a inflamación y envejecimiento saludable.