El vegano perfecto, ese ser que no existe…

En algún punto, el veganismo dejó de ser una postura ética respecto a los animales y empezó a transformarse, en una especie de estándar moral total. No alcanza solo con no consumir animales, también hay que pensar perfecto, actuar perfecto, opinar perfecto y, si es posible no equivocarse nunca. La descripción perfecta de nadie.

El veganismo no es un concurso de coherencia absoluta ni una competencia por ver quién es más impecable. Es en esencia, la decisión de evitar la explotación animal en la medida de lo posible.

Existe una tendencia curiosa de intentar que el veganismo funcione como una puerta de entrada obligatoria a todas las demás causas y debates sociales de todo tipo que son todas discusiones importantes, y todas otra cosa. Cuando todo se mezcla el mensaje pierde claridad, y se convierte en un paquete complejo difícil de entender y más difícil aún de adoptar y el resultado no es más compromiso, es menos gente.

Por otra parte, personas que terminan convirtiendo el activismo en un ejercicio de confrontación constante donde el objetivo deja de ser generar cambios y pasa a ser ganar discusiones o poder. Desgasta, divide y termina debilitando los espacios que supuestamente se buscaban construir y fortalecer. Lo mismo, menos gente.

En ese escenario construir sigue siendo difícil y necesario. Porque si el objetivo es reducir el sufrimiento animal entonces importa más sumar que excluir, más acercar que separar.

Desde ese lugar Go Vegan busca aportar a la integración de la comunidad, promoviendo un espacio basado en el respeto, la compasión y una idea de libertad bien entendida, que es aquella que no se ejerce a costa de otros, sino que amplía el cuidado y la consideración hacia todos los seres incluyendo los humanos.

Seguramente no se trate de perfección, sino de recorrer un camino posible todos juntos, como comunidad.